Cuando no quieras sentir.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Casi llegando a la esquina nos miramos a los ojos, asustados por lo que estábamos por ser. 

Robarte un beso con gusto a chocolate me parecía muy poco, no porque tus labios no me alcanzaran, o porque no me gustara el chocolate, sino porque quería más que eso. Quería que fuéramos, quería que el mundo se acabara y nos encontrara pintándonos los ojos de este amor ciego.

Y en el momento que llegamos a la esquina, o ella a nosotros, pausamos los pasos y te tomé la mano, pensando que se acercaba la despedida. Y frenaste mi vida y te miraste en mis ojos. Y al encontrarte en los míos no supe que hacer, y así tentativo, simplemente te abracé. Y en ese abrazo no encontré sólo otros brazos, te encontré a ti. Me encontré a mí. Encontré lo que me estaba buscando. Pues mi cuerpo se entendía con el tuyo, como si fueran los labios de una misma boca, como si hubieran bailado mil canciones, como si mil brazos antes que los tuyos nunca me hubieran abrazado.

Y sentí tu corazón latir y lo acoplé con el mío. Y era todo tan perfecto, tan sutil, tan simplemente intenso, que mi coraje se transformó en miedo, porque ahí mismo comprendí, que ya no habría un antes, que ya no habría un volver atrás. Que vida sin ti, la mía ya no sería. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Juro infinitamente que cuando me siento así podría abrir la puerta de mi casa y salir corriendo en cualquier dirección con tal de que este dolor que llevo dentro se agote. 
Podría lo juro, podría gritar tan fuerte hasta quedarme sin aliento para que todo este veneno salga de mi cuerpo.
Lo haría, sin piedad lo haría agotaría mis energías hasta quedarme dormida con tal de no abrir los ojos. 
Lloraría para drenar todo este sentimiento. 
Te abrazaría, por horas tan fuerte para que me quites este malestar. 
Te quiero. ♥


· A menudo me entrego al dulce placer de no sentir la vida. A veces escribo y a veces borro lo escrito. A veces borro mis palabras escritas porque intento borrarme a mi misma. A veces me niego la posibilidad de encontrarme. A veces simplemente no quiero buscarme, y comienzo a descender por una locura progresiva, donde el silencio me invade y la conciencia me espía.

domingo, 20 de octubre de 2013

Cuando camino sola trato que nada me distraiga seguramente estoy colgada en esas cosas que nadie te puede explicar. Armando mi propia religión mi espíritu está tratando de encontrar una buena razón para justificar vivir en este lugar. Pero ahora no quiero hacerte pensar 
porque pensar tanto no es bueno eso me lo dijo un viejo que de tristeza se fue al cielo. No voy a ir más a ningún hospital porque ahí nunca me dicen nada creo que un veterinario va a poderme recetar algo para calmar este dolor
porque soy más parecida a un perro de la calle